Bratwurst
Salchicha de tradición alemana, de textura jugosa. Perfecta para la parrilla.
El sabor de nuestra tierra: receta manabita con especias criollas, hecha para el asado y la mesa en familia.
En Manabí la longaniza es patrimonio de las fiestas de pueblo: se embutía en casa, se oreaba al aire costeño y se asaba sobre brasas de leña. Nuestra receta guarda ese espíritu, con especias criollas y ají en su punto.
Salchicha de tradición alemana, de textura jugosa. Perfecta para la parrilla.
Salchicha ahumada de estilo polaco, de sabor profundo y ligeramente especiada.
Elaboración tradicional, de sabor intenso. Ideal a la brasa.
Ahumado lento, de sabor equilibrado con carácter mediterráneo.
Con el toque ahumado y picante del chipotle mexicano.
Especiado al estilo italiano, con hinojo y hierbas.
Fina, de inspiración navarra. Rápida a la sartén y llena de sabor.
El clásico del asado: jugoso y de molienda gruesa.
Elaborado con carne de cordero, de personalidad única.
Res marinada en especias y ahumada al estilo neoyorquino. El alma de un sánduche memorable.
Nació con los inmigrantes de Europa del Este que llegaron a Nueva York en el siglo XIX: res en salmuera de especias, ahumada y luego cocida al vapor. De los delis de Manhattan directo a su mesa.
Clásico jamón cocido, suave y jugoso. El favorito de todos los días.
Receta tradicional de casa, prensado y especiado a la antigua.
Delicada y aromática, con pistachos enteros en cada corte. La reina de la tabla de fiambres.
La mortadela nació en Bolonia hace más de cinco siglos: una emulsión finísima de cerdo con perlas de tocino y pistacho. La nuestra sigue la escuela italiana, cocida lentamente para lograr una textura de seda.
Nuestra mortadela clásica, de textura fina y sabor suave.
Ligero y bajo en grasa, sin sacrificar el sabor.
Cerdo cocido lentamente, listo para deshilachar. Ideal para sánduches y tacos.
Tres maderas, un solo resultado: profundidad de sabor incomparable.
El tesoro de la cocina italiana: carrillada curada, esencial para una carbonara auténtica.
La joya de la cocina romana: carrillada de cerdo curada con sal y pimienta, madurada sin prisa. Es el ingrediente que separa una carbonara auténtica de una imitación, y el secreto de las trattorias del Lacio.
Curado al estilo peninsular, con pimentón y un carácter inconfundible.
Salami italiano de molienda gruesa, prensado y curado con paciencia.
Suave y delicado, madurado lentamente al estilo genovés.
Con semillas de hinojo, siguiendo la tradición toscana.
Cabeza de lomo curada entera, de veta generosa y sabor profundo.
Picante justo y ahumado suave. El alma de una buena pizza.